Archives for marzo, 2012

Imitación a palo rosa


Comenzamos esta imitación de palo rosa preparando la superficie de táblex con una mano bien extendida de selladora, aplicada con el pincel plano de cerdas n° 20. Una vez seco, cubrimos con trazos diagonales todo el panel, sirviéndonos del mismo pincel ahora impregnado en un tono amarillo pálido, resultado de combinar los acrílicos blanco y amarillo de cobalto. 1 Dejamos unos minutos de secado y volvemos a distribuir un nuevo color, el siena rostado, ligeramente rebajado con agua, a fin de aclararlo y al tiempo alargar su secado. Primero cubrimos toda la superficie en trazos diagonales, luego, levantamos la pintura en franjas, arrasrrando una esponja humedecida, cortada para la ocasión formando un pequeño rectángulo del ancho aproximado de las vetas, y por último azotamos con la disciplina (brocha de pelo muy largo fabricada con crin de caballo). Para que quede bien, la pintura debe mantenerse fresca hasta el último momento. En todos los pasos, trabajamos en la misma dirección diagonal, y en el caso de la disciplina desde abajo hacia arriba, golpeando primero con la zona más cercana a la virola, para terminar el azote con el extremo más alejado del mechón. Continuamos empleando el mismo tono a fin de reforzar algunas vetas, y volvemos a utilizar la disciplina para deshacer la pincelada. Conviene recordar que cuantos más pasos realicemos con esta brocha mejor efecto crearemos en los poros de la madera. Una vez seco, iniciamos la decoración con óleos. Primero mezclamos siena tostado y un poco de laca car mín, oscurecido por medio de una pizca de negro, y lo rebajamos en disolvente en una proporción del 70%.

El disolvenre lo confeccionamos con esencia de trementina y aceite de linaza al 50%, añadiendo unas gotas de secativo de cobalto. Con una brocha extendemos bien este tono para crear transparencia, cubriendo toda la superficie en trazos diagonales. Luego, con distintos pinceles de diferente tamaño y grosor (pincel redondo de mango largo n” 6, pincel plano n° 4, n° 2 y n° 10) impregnados en una mezcla de laca carmín y negro, en la que variamos las proporciones con objeto de crear una pequeña gama de tonos diferentes, reforzamos algunas zonas, especialmente las que no aclaramos con la esponja. Proseguimos trabajando sobre esta pintura fresca, levantándola ahora con el dedo protegido por un trozo de tela, y lo arrastramos en diagonal en algunas zonas, para descubrir los acrílicos granulados por la disciplina. Después, en siena tostado puro subimos la tonalidad de algunos trazos, manteniendo siempre la diagonal marcada desde el principio. Integramos todos los colores azotando con la disciplina, del mismo modo anteriormente recomendado, teniendo en cuenta que si no nos gusta el acabado final, podemos repetir los últimos pasos en óleo y disciplina a fin de corregirlo. Así, dejamos secar durante un mínimo de 24 horas antes de aplicar cuatro manos de barniz de poliuretano satinado (que lijamos con lija de agua seca a partir de la segunda). Concluimos el trabajo de imitación dando una capa de cera a pincel y sacando brillo con un trapo de algodón seco.

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Trucos del estaño


En general, el desempeño de las distintas actividades profesionales, tanto dentro como fuera del sector de las manuali-dades, provoca por efecto de la experiencia acumulada alternativas ingeniosas y originales que vienen a facilitar las labores más ingratas, o a prever y subsanar errores en apariencia irreparables. De igual forma, las distintas técnicas aplicadas al estaño como materia prima, generan una serie de trucos y consejos sencillos y prácticos que pueden resultar de gran ayuda. Todo trabajo sobre estaño comienza con la identificación de la cara buena de la lámina, siendo ésta siempre la que no moncha al trotar ligeramente con la yema del dedo. Otro truco práctico consiste en retirar el exceso de cera de relleno, una vez enfriada, con el menor esfuerzo posible, a fin de dejar una superficie plana y limpia, necesaria para poder adherirla al soporte definitivo o realizar los calados con mayor comodidad.

Si calentamos un cuchillo y raspamos, derritiendo la cera que sobresale, podríamos fundir el estaño y estropear el trabajo. Resulta mucho más sencillo emplear a cierta distancia un secador de pelo, que derretirá momentáneamente la cera, facilitando su retirada con el filo de un cuchillo, sin perjudicar, por tanto, la integridad del trabajo. En caso de perforar alguna zona en el repujado o cortar un nervio durante el calado podemos poner, si tenemos la destreza suficiente, puntos de soldadura por el revés de la lámina, siempre sin apoyar directamente el soldador sobre el estaño repujado y procurando que la soldadura sea lo más fina posible. Es Importante saber reconocer el derecho y el revés de una lámina de estaño. Asi, frotamos con la yema del dedo índice, comprobando que sólo nos manchamos por la cara que se corresponde con el revés. Para retirar el exceso de cera cuando esta se ha enfriado, empleamos un secador que la callenta, al tiempo que raspamos con el filo de un cuchillo sin realizar ningún esfuerzo ni dañar el estaño.

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Un marco para cuadro incomparable


Materiales:
Láminas de estaño, marco de polvo cerámico, papel vegetal, resina para manualidades, barniz craquelante, barniz envejecedor, pan de oro, mixtión, tinte nogal con tapaporos, pátinas en hierro viejo y en fierra bronce verde, esmalte sintético negro brillante, vaselina, cera en pasta, alkyl, goma laca y betún de Judea.

Marco para cuadro: En principio sujetárnosla plantilla con el dibujo sobre el derecho de la lámina de estaño, que colocamos en una base dura, y repasamos directamente con la punta de un buril a fin de que quede marcado el trazo en su superficie. Comprobamos que no hemos dejado ningún trazo sin repasar y extendemos una fina capa de vaselina por el derecho y revés, para facilitar el movimiento de la punta del buril al grabar y repujar. Ahora, grabamos todos los dibujos por el derecho con el buril de bola extrafina, apoyándonos sobre unas hojas de papel de periódico. Concluido este paso, colocamos la lámina sobre una superficie dura, y bajamos el fondo (las zonas externas del dibujo), repasando con la punta del difumino. De este modo, comprobamos cuanto han levantado los dibujos grabados (corazones y hojas). Damos la vuelta a la lámina y trabajamos por el revés apoyándonos sobre la plancha de corte, repasando lágrimas, bolas y nervios con el buril de bola gruesa.

Así, creamos un relieve mayor por el derecho del estaño, cara sobre la que realizamos el siguiente paso, contorneando todo el dibujo a fin de bajarlo, mediante el buril de bola exrrafina para los trazos y el difumino en los fondos. Hemos de prestar especial atención al trabajo sobre los nervios de trazo corto, ya que deben ser hundidos con el buril de bola extrafina, no sobre la misma línea señalada sino muy pegado a ella. Luego, por el derecho repasamos con la misma herramienta a ambos lados de la marca, para después pasar el difumino al fondo. En el caso de los nervios de trazo largo, conviene emplear una regla metálica que nos sirva de guía y un buril algo más grueso, ya que presentan mayor tamaño, evitando de este modo los posibles errores que podría causar el trabajar a pulso. Ahora, decoramos el fondo por el derecho, realizando un fino granulado en forma de gusanillo en los espacios libres de las esquinas. Empleamos un buril de punta extrafina creando círculos sinuosos y diminutos caminos, trabajando sobre superficie dura (directamente sobre la mesa o apoyados en una hoja de papel de periódico).

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Portalapices de vidrio


Materiales:
Vidrio de colores blanco, rojo, verde claro, verde oscuro y marrón, cinta de cobre 4,76 mm, agua para soldar, pátina negra y estaño.

Herramientas:
Papel de calco, papel vegetal, cartulina, pulidora, soldador, tenazas de cristalero, tijeras, rutina, pincel para el agua de soldar, espátula de madera, plantilla, cinta aislante, regla, lapicero, rotulador para cristal y paño de algodón.

Portalapices: Iniciamos ei trabajo obteniendo del patrón original una plantilla en papel vegetal, que empleamos para transferir con papel de calco a una cartulina, repasando todos los trazos con lapicero y sirviéndonos de una regla para realizar a la perfección las líneas rectas. A continuación, numeramos y anotamos en la cartulina el color de cada una de las porciones que van a formar el mosaico de cristal, las recortamos y comprobamos que sus dimensiones son exactamente iguales a las del patrón. De este modo, disponemos de cuatro caras, dos a dos iguales y un cuadrado que forma la base. Después, tomamos los vidrios de diferentes colores y extraemos pequeños trozos cuadrados o triangulares, en los que encajen a grandes rasgos cada una de las piezas. El sistema de separarlos es sencillo; marcamos con la rulina por el derecho, dejando suficiente espacio alrededor de cada silueta de cartulina, y golpeando por el revés mediante pequeños toques con el mango de la rulina, separamos el trozo. Si las dimensiones de la pieza son demasiado pequeñas, la retiramos con un movimiento de palanca, realizado con las tenazas o las manos. Volvemos a superponer la cartulina en cada trozo y señalamos su contorno con un rotulador especial para este tipo de superficies.

A fin de iniciar la eliminación del cristal sobrante, rallamos la marca del rotulador presionando con la rulina. Luego, sujetando la pieza con una mano y haciendo palanca con la punta de las tenazas de cristalero por la misma línea marcada, abrimos el corte. Como éste nunca sale perfecto, especialmente en las piezas que presentan curvas, el uso de las tenazas debe ser cuidadoso, realizando pequeños mordiscos y repitiéndolos tantas veces como sea necesario, sin sobrepasar nunca los límites marcados por la rulina. Si ponemos el suficiente cuidado, no tendremos que repetir ninguna pieza. Es importante que no olvidemos la numeración. Para ello, anotamos el número correspondiente con el rotulador por el derecho de cada cristal. A partir de aquí, ya estamos en disposición de emplear la pulidora, para eliminar las rebabas y pequeños vértices existentes en los bordes y márgenes de cada pieza, comprobando de vez en cuando sus dimensiones y forma con la de la plantilla. Resulta necesario terminar las esquinas en una punta roma ya que, de presentar filo, podrían corrar la cinta de cobre al ser colocada sobre los cantos.

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Humidificador de porcelana


Materiales.
Pieza de porcelana, lustres color albaricoque, madreperla, verde, amarillo y oro mate, pigmento en polvo negro, grasa abierta, alcohol, mascarilla (laca de reserva) y disolvente para lustre.

Humidificador: como en todos los trabajos realizados sobre porcelana, el primer y más importante paso que damos es limpiar la superficie a decorar con un trapo, que no ceje pelusa, impregnado en alcohol o saliva, elimirando de este modo todas las impurezas, como polvo o grasilla, que se acumulan por efecto del embalaje y la manipulación. Ahora, ya estamos en disposición de calcar los motivos sirviéndonos de un papel de calco especial para porcelana (produce marcas capaces de quemarse en el horno) y la plantilla. Superponemos ambos elementos y los sujetamos a la pieza con papel celofán adhesivo. Sólo tenemos que repasar to-. dos los trazos con la punta de un buril y comprobar el resultado antes de retirar definitivamente el adhesivo. A continuación, preparamos el pigmento en polvo negro para repasar el dibujo a plumilla. Cogemos con la punta de la espátula una pizca de pigmento y la mezclamos sobre una paleta (puede servirnos un azulejo, trozo de cristal, etc.) con grasa abierta. Luego, cargamos la plumilla e iniciamos su aplicación sobre los trazos calcados. El perfilado ha de hacerse a mano alzada, apoyando la pieza sobre la mesa y sujeta con la otra mano. Las líneas deben ser continuas nunca intermitentes y, para no dejar gotas, conviene que carguemos siempre la plumilla y realicemos primero algún trazo sobre una hoja de papel. En caso de haber errado no hay por qué preocuparse, pues podemos limpiar sin ningún problema con una servilleta de ce lulosa y volver a repasar de nuevo.

Concluido todo el dibujo, realizamos la primera cocción a 750°C, fijando así los límites entre los que vamos a poner lustres. Extraída la pieza del horno, una vez que esté totalmente trío, pues el cambio de temperatura con el exterior podría quebrar la porcelana, cubrimos determinadas zonas del dibujo con mascarilla (laca de reserva) escogidas aleatoriamente, pero procurando que separen al menos dos franjas en el interior del dibujo (en este caso los pétalos y algunas hojas) a fin de aislarlas, evitando que se mezclen los lustres de diferentes colores. Llevamos a cabo su aplicación mediante la punta de un pincel fino n° 1 de pelo natural (buey), procurando no superar los límites marcados por los trazos negros, y limpiando los restos que queden en el pincel con agua, puesto que si los dejamos secar podemos olvidarnos del pincel. Esperamos unos minutos hasta que forme película antes de iniciar la aplicación de otras tonalidades que serán distribuidas como más convenga, aunque procurando siempre alternarlas. Así, ponemos color madreperla al pétalo del centro y la franja que asoma en el lado derecho, y proseguimos con el amarillo y el albaricoque en los restantes a la izquierda y a la derecha respectivamente.

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Marco doble de madera


Materiales:
Marco doble de madera, lámina de cartulina, espejo, panel de táblex blanco, lazo de resina, acrílicos de color azul claro, marfil, verde turquesa, laca tintable, gel transparente, cera, polvos de talco, betún dé Judea, pátina de dedo dorada, médium de craquelar y activador del craquelador.

En primer lugar, mezclamos al 50% acríl ico color marfil y laca tintable para extender una mano sobre los marcos interiores mediante pincel plano n° 14, llevando siempre la pincelada en la dirección de la veta. Posteriormente, iniciamos la tinción del marco principal con una mezcla de 3 partes de laca tintable y una de verde turquesa. Así, trabajamos con el pincel plano n° 14 extendiendo bien la pintura por delante y por detrás, procurando no duplicar el color en cantos ni vértices. A continuación, aplicamos acrílico puro verde turquesa sobre los motivos en relieve, creando un contraste de tonalidad. Dejamos secar y ponemos sobre los relieves una pátina elaborada con tres partes de gel transparente y una de azul claro. Tras unos minutos, retiramos el exceso frotando con una tela seca a fin de sacar brillo. Luego, espolvoreamos polvos de talco cubriendo toda la superficie, esperamos un instante a que penetre en los poros y retiramos cepillando con pincel plano de cerdas nº 20, para luego frotar con un paño y sacar brillo. Proseguimos matizando los relieves de los marcos interiores con pátina de dedo dorada. Sobre un panel de táblex de 24 x 18 centímetros de superficie, pegamos la lámina de los ángeles, extendiendo una fina capa de cola blanca.

Una vez colocada, pasamos un paño seco, aplastando con fuerza desde el centro hacia los extremos, a fin de eliminar posibles burbujas. Dejamos secar y ponemos una o dos manos de médium de craquelar (una mayor cantidad influye en la obtención de un craquelado más fino). Esperamos unos 30 minutos a que quede mordiente (reconocible porque pasa a ser transparente), y damos el activador del craquelador, cubriendo bien con pincel plano n° 14. Craquelada la lámina, extendemos con el pincel plano n° 14 una pátina de cera y betún de Judea (mezclamos tres partes de cera natural calentada al baño María y una de betún de Judea, rerirando del fuego la cera para llevar a cabo la operación y dejando que enfríe antes de ser aplicada), que retiramos con ayuda de un paño seco antes de que se endurezca por completo. Finalmente, damos color al lazo, aplicando primero dos manos en verde turquesa con el pincel plano n° 14, matizamos luego las sombras con unos trazos en la pátina de gel transparente y azul claro, y después de que seque damos a pincel seco la pátina de dedo dorada. Sólo queda montar la lámina y el espejo en su correspondiente posición, y unir los marcos con grapas y el lazo con pegamento de secado rápido.

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Pintura sobre seda


Pintura sobre seda: cuando trabajamos la seda delimitando los contornos del motivo con gutta, técnica denominada de reserva, es preciso realizar líneas continuas en todos los trazos, pero también es necesario conocer como distribuir de manera correcta las pinturas sobre este peculiar lienzo. El pincel ha de ser de punta y, si es posible, estar elaborado con pelo natural, caracterizado por tener mayor capacidad para cargar y retener la pintura. La distribución del color tiene que ser continua, sin dejar que seque la pintura hasta que no terminemos una zona completa. En caso contrario, quedaría una marca difícil de ocultar. Cuando tengamos que pintar cerca de las marcas de gutta no debemos tocarla con el pelo, ya que podríamos traspasar sus límites. Tan sólo es preciso acercarnos hasta una distancia de no más de un centímetro para cubrir de color toda la superficie. La punta del pincel es muy útil en estas situaciones porque con ella es posible pintar los espacios más reducidos.

1. Para pintar fondos amplios empleamos pinceles gruesos que carguen bien la pintura, distribuyéndola sin parar hasta que todo el espacio delimitado por la gutta quede cubierto. En caso contrario, puede secarse y provocar la aparición de una mancha al poner de nuevo pintura fresca.

2. Al trabajar cerca de las barreras creadas con la gutta, es preciso no llegar con la punta del pincel hasta ellas. Aconsejamos mantener una distancia de seguridad en torno a un centímetro, ya que la pintura se extiende al momento por difusión.

3. Los espacios de escasas dimensiones han de trabajarse con la punta de un pincel pequeño, simplemente apoyándola y dejando que la pintura se difunda hasta alcanzar los márgenes creados con la gutta.

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El origen del papel maché


El Sudeste Asiático parece ser el origen de la aparición de la pasta de papel maché, lugar en que ha sido aprovechada desde tiempos inmemoriales para la confección de máscaras y dragones, presentes en todas sus celebraciones. Con la llegada del papel a Europa, los franceses encontraron pronto utilidad a un producto que se despilfarraba en abundancia y ofrecía estupendas cualidades, llegando incluso a encajar como alternativa en la elaboración de piezas de mobiliario. Actualmente, la pasta de papel se trabaja en todo el mundo, siendo México uno de los países que mayor partido ha sabido sacar a tan original producto, ofreciendo como ejemplo sus divertidas piñatas y una industria de modelado cada vez más floreciente.

En un primer momento, fueron los trozos de papel desechado procedentes de panfletos y periódicos la base principal para la confección de pasta de papel, a la que se incluían diversos ingredientes que actuaban de aglutinante o ligazón, como el aceite de linaza, el serrín, la cola, el engrudo, etcétera. Con el tiempo, la composición original ha ido evolucionando y perfeccionándose, y hoy en día es posible disponer de masas ya elaboradas, pastas de papel refinado, así como mezclas que ofrecen una masa de elevado nivel de calidad.

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Marqueteria en madera y su variedad en materiales


Marqueteria en madera: antes, se incrustaban otros materiales como la concha de Carey, el marfil y la plata, algunos de ellos hoy en día fuera de circulación, por pertenecer a especies en peligro de extinción. En cualquier caso, la mano del artesano es el elemento fundamental que completa toda esta larga lista de útiles y de la que sale el diseño de cada nuevo trabajo. Se trata de una tarea laboriosa y es necesario disponer de mucha paciencia y precisión. a pesar de la dificultad que en un primer momento pueda parecer que existe en los trabajos de marquetería, en realidad se disfruta de ella y resulta muy relajante, lodo comienza con el diseño de la pieza y los adornos que llevará, para después escoger los tipos de madera que mejor van en cada posición. Resulta necesario tener una idea ya elaborada, determinando los colores más apropiados según el dibujo. También se juega con la forma de las vetas a fin de crear efectos visuales. Por más información visite Manualidades Navideñas.

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