Portalapices de vidrio


Materiales:
Vidrio de colores blanco, rojo, verde claro, verde oscuro y marrón, cinta de cobre 4,76 mm, agua para soldar, pátina negra y estaño.

Herramientas:
Papel de calco, papel vegetal, cartulina, pulidora, soldador, tenazas de cristalero, tijeras, rutina, pincel para el agua de soldar, espátula de madera, plantilla, cinta aislante, regla, lapicero, rotulador para cristal y paño de algodón.

Portalapices: Iniciamos ei trabajo obteniendo del patrón original una plantilla en papel vegetal, que empleamos para transferir con papel de calco a una cartulina, repasando todos los trazos con lapicero y sirviéndonos de una regla para realizar a la perfección las líneas rectas. A continuación, numeramos y anotamos en la cartulina el color de cada una de las porciones que van a formar el mosaico de cristal, las recortamos y comprobamos que sus dimensiones son exactamente iguales a las del patrón. De este modo, disponemos de cuatro caras, dos a dos iguales y un cuadrado que forma la base. Después, tomamos los vidrios de diferentes colores y extraemos pequeños trozos cuadrados o triangulares, en los que encajen a grandes rasgos cada una de las piezas. El sistema de separarlos es sencillo; marcamos con la rulina por el derecho, dejando suficiente espacio alrededor de cada silueta de cartulina, y golpeando por el revés mediante pequeños toques con el mango de la rulina, separamos el trozo. Si las dimensiones de la pieza son demasiado pequeñas, la retiramos con un movimiento de palanca, realizado con las tenazas o las manos. Volvemos a superponer la cartulina en cada trozo y señalamos su contorno con un rotulador especial para este tipo de superficies.

A fin de iniciar la eliminación del cristal sobrante, rallamos la marca del rotulador presionando con la rulina. Luego, sujetando la pieza con una mano y haciendo palanca con la punta de las tenazas de cristalero por la misma línea marcada, abrimos el corte. Como éste nunca sale perfecto, especialmente en las piezas que presentan curvas, el uso de las tenazas debe ser cuidadoso, realizando pequeños mordiscos y repitiéndolos tantas veces como sea necesario, sin sobrepasar nunca los límites marcados por la rulina. Si ponemos el suficiente cuidado, no tendremos que repetir ninguna pieza. Es importante que no olvidemos la numeración. Para ello, anotamos el número correspondiente con el rotulador por el derecho de cada cristal. A partir de aquí, ya estamos en disposición de emplear la pulidora, para eliminar las rebabas y pequeños vértices existentes en los bordes y márgenes de cada pieza, comprobando de vez en cuando sus dimensiones y forma con la de la plantilla. Resulta necesario terminar las esquinas en una punta roma ya que, de presentar filo, podrían corrar la cinta de cobre al ser colocada sobre los cantos.

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