Introducción a las técnicas del teñido


Introducción a las técnicas del teñido

Algunos de los dibujos más artísticos realizados sobre tela se obtienen con técnicas clásicas de teñido, tales como el batik o el blanqueo. Son procedimientos de trabajo realmente fascinantes, pero antes de iniciarse en ellos y obtener de estas técnicas la máxima expresión, hay que conocer los principios de la técnica del teñido: qué son los tintes, qué es lo que se puede hacer, o no hacer, con ellos.
Para conocer y entender lo que es el tinte, se puede empezar con los colores que se tengan a mano, transformando una vieja blusa rosa en un naranja fuerte, o cambiando unas cortinas de tonos chillones en suaves tonalidades boscosas.

Qué son los tintes.
Los tintes son colores fabricados, bien químicamente, bien a partir de plantas y que, combinados con un mordiente o agente de fijación, hacen que el color penetre en el material que se está tiñendo. Lo que no hay que olvidar es que, al contrario que la pintura, el tinte no se queda en la superficie, sino que se absorbe por los poros del tejido. Lo que quiere decir que, si ya hay otro color, el nuevo tinte, en vez de cubrirlo, tendrá que mezclarse con él. Así, mientras que para pintar de amarillo una pared azul no hay más que añadir las capas de pintura que haga falta, si se intenta teñir de amarillo una cortina azul, se volverá verde por la combinación de los dos colores. No obstante, esto no quiere decir que no se puedan teñir nunca de azul unas cortinas amarillas en muchos casos se puede eliminar el color primitivo, dejando una base neutra para el nuevo, sino que hay que conocer las combinaciones de colores que producen otros colores. En la guía de colores se dan ejemplos al respecto.
Para hacer el teñido en casa se pueden emplear dos tipos de tintes: tintes en frío y en caliente. Hay un tercer tipo, muy utilizado comercialmente sobre todo para algodones y rayones, el colorante de tina, que apenas se utiliza en el hogar por razón de los ingredientes químicos que contiene.

Tinte en caliente.
Hay bastantes tejidos que se pueden teñir por este procedimiento, pero, como implica una ebullición lenta a una temperatura de 82 – 93° C, conviene comprobar las instrucciones de lavado antes de teñir la prenda, pues hay tejidos que podrían estropearse.

Preparación del tinte.
Este tipo de tinte se puede adquirir en polvo o en líquido. El polvo hay que mezclarlo, antes de utilizarlo, con agua hirviendo; en cambio, el líquido ya viene preparado y es mejor para piezas grandes, porque contiene más tinte. A ambos tipos hay que añadirles sal como mordiente. Todas las marcas traen en el paquete instrucciones detalladas sobre el proceso a seguir, y por lo general especifican el peso de tela, en seco, que puede teñir el paquete. Por lo tanto, antes de comenzar hay que pesar la tela seca, para ver la cantidad de tinte que se necesita. Antes de sumergirla en el tinte, debe estar completamente mojada. El proceso de teñido implica la cocción lenta del tejido en la solución, durante un máximo de 20 minutos. Si antes de ese tiempo diera la impresión de que el tejido ha cogido ya el nuevo color, no hay que caer en la tentación de sacarlo, pues para que el color se fije tiene que transcurrir el tiempo indicado. No obstante, se pueden conseguir tonos más claros o más oscuros manteniendo el tejido un período de tiempo más corto o más largo; pero para ello hay que hacer primero algunas pruebas sobre una muestra. Una vez que ha tomado el color, se retira el tejido del recipiente y se aclara hasta que el agua salga limpia; después se escurre ligeramente y se pone a secar donde no le dé el sol o calor directo. (Cuando se trate de lana, antes de aclararla debe enfriarse.)

Teñido de ropa en la lavadora.
Si las piezas fueran demasiado grandes para ponerlas al fuego sobre un recipiente, se las puede teñir en la lavadora. Hay que utilizar solamente la mitad de su capacidad, para que el tejido se mueva ligeramente y el tinte pueda circular por todas partes, pues si no el teñido quedaría muy irregular.
En las instrucciones generales de la máquina se suele explicar la forma de teñir. Cada vez que se emplee la lavadora para este fin, no olvidar limpiarla cuidadosamente al terminar.

Características especiales.
De los tintes comerciales, el que se hace en caliente es el menos estable, por lo que las piezas así teñidas deben lavarse separadamente para que no manchen otras prendas. Pasado un cierto tiempo, van perdiendo color y hay que volverlas a teñir.
Las piezas teñidas en caliente siempre se pueden volver a teñir, por lo que cuando no guste un color, o se esté cansado de él, se puede cambiar.
Este tipo de tinte suele dar gran estabilidad a los colores, lo que lo hace ideal para prendas que hay que lavar con regularidad, aunque solo se pueden teñir con él fibras naturales (algodón, lino, lanay seda)y rayón. Como los colores son sólidos, no se puede eliminar el teñido.

Preparación del tinte.
El tejido ha de permanecer en el tinte durante una hora, pero tiene la ventaja de que, una vez mezclado, se puede hacer la operación en el fregadero o en el baño.
Al manejar el tinte hay que ponerse siempre guantes de goma, pues si mancha es muy difícil de quitar, especialmente de debajo de las uñas y alrededor de la cutícula. Si se mancha las manos, láveselas con blanqueador diluido y luego báñelas en vinagre. Si se va a teñir algo muy grande en la bañera, no hay que olvidar que la tela dobla su peso cuando está mojada, y que puede resultar demasiado pesada para poder aclararla. Echar el tinte en la suficiente agua fría para que el tejido quede bien cubierto. Añadir la cantidad de sal indicada (que hace que el tejido acepte el tinte) y, si hiciera falta, sosa (para fijar el tinte), disolviéndolas primero en agua caliente.
La lana exige un tratamiento diferente. En vez de sal y sosa, añadir vinagre, y en vez de agua fría, utilizar agua caliente. Cuando la tela ha estado en remojo durante una hora, aclararla, lavarla en agua muy caliente con detergente y volverla a aclarar hasta que el agua salga limpia.

Si se utiliza la lavadora.
Seguir las instrucciones del paquete. Hay que utilizar la máquina en etapas diferentes, pues no hay ninguna que tenga un ciclo de lavado en frío o de aclarados que sea lo suficientemente largo. Como las lavadoras varían según la marca, algunos fabricantes de tintes recomiendan que se les escriba pidiendo instrucciones en relación con la marca de lavadora que se tenga. Inmediatamente después de terminar el teñido hay que limpiar la lavadora. Para ello se la hace funcionar, en vacío, durante un ciclo completo, con detergente y una cucharada de blanqueador.

Tipos especiales de tinte.
El batik. Se puede utilizar con buenos resultados en algodón, lino y seda. Los tintes para el batik se pueden comprar en tiendas especializadas, resultan bastante baratos y dan excelentes resultados. Sus colores son muy duraderos y de especial intensidad. La mayor parte de estos tintes se pueden mezclar con dos o tres productos químicos que se suelen vender junto con el tinte.
Seda. Para teñir la seda pura hay tintes especiales, que se utilizan con agua fría; dan tonos maravillosos, aunque los colores no sean tan duraderos como los de otros tintes en agua fría.

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