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Jarro gaudi


Jarro gaudi

Esmaltes: SY-553 – Midnight Sky 03-260 – Anüque Brown AN-317 – Victorlan Red GO-136.
Pincel: Premium Glaze BR-576 3/4.
Realización: como en el modelo del paso a paso se hace con barro la plancha de un grosor de 8 mm. Se corta según patrón. Se coge un tubo de cartón de 12 cm de ancho y se enrolla en varias hojas de periódico, a continuación se hace lo mismo con el barro dejando 15 cm de vuelo para después darle forma. Se deja reposar tumbado para que endurezca y esté listo para pegar con la base que tendremos preparada anteriormente.
Pasadas unas 3 horas según temperatura ambiente, se pone de pie y se coloca encima de la base mojada con barbotina para que ambas piezas queden unidas. Se recorta la parte sobrante y se pule con la espátula y la esponja. Dar forma a la parte lateral, asegurándose de que quede bien apoyada en el suelo de la base. A continuación se quita el tubo interior y con el estilete o cutter se cortan las ondulaciones superiores y los orificios del contorno. Una vez cortado se pule con una esponja o un pincel húmedo.
Se deja secar según temperatura ambiente de 8 a 10 días y se cuece a cono 04 equivalente a 1.070°.
Esmaltado: se baña el interior de la pieza con el esmalte SY-553 rebajado con agua, y se deja secar. Con el pincel, se aplican 3 capas más en la cara interior de la parte superior.
En la parte exterior se aplican 2 capas del esmalte 03-260y se deja secar entre una y otra capa, aplicando la pincelada verticalmente, es decir de arriba a abajo. Una vez seco se aplican 2 capas del esmalte AN-317 vertical-mente. Se deja secar y por último se aplica una capa del esmalte GO-136. Se cuece a cono 04 equivalente a 1.0709.

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Jarro lirios


Jarro lirios

Esmaltes: Metallic Sllver 219 – Downright White GL-653 -Autumn Frost 03-253 -Sandstar SA-877.
Pinceles: BR-576 3/4 – BR-584 – BR-520.
Realización: preparada la placa de barro de 8 mm de grueso, se hace un rollo de barro ovalado; el soporte interior se hace sólo con periódicos para que no quede redondo. Se deja reposar tumbado.
Cuando se puede poner de pie se le engancha la base y se le hace un escote cortando con el cutter. También se hace una vuelta alrededor de la parte superior con ayuda de la esponja. Se hace un churro para hacer los troncos y se pegan al arro con barbotina, procurando engancharlos sin estirar el barro para que al secarse no se resquebrajen. Se cortan las hojas según patrón, se esgrafia el nervio en su mitad con una espátula, y con los dedos se presiona los laterales para afinar los cantos, dándoles al mismo tiempo una forma ondu-ante. Se pegan junto al tronco dándoles sólo 2 ó 3 toques de barbotina para que no se quede toda la hoja pegada sino sólo en varios puntos escogidos para dar a sensación de vida. A continuación se hace el pistilo del lirio mediante un pequeño churro y, cortado previamente el lirio según patrón, se enrolla alrededor del pistilo y se coloca encima del tronco con un buen toque de barbotina para que quede bien fijo. Se deja secar y se cuece a cono 04 equivalente a 1.070°.
Esmaltado: se baña el inte-‘ rior de la pieza con el esmalte Metallic Silver 219. y se aplican 5 capas del mismo esmalte en la parte superior del interior y en todo el exterior. No aplicar una capa hasta que la mano anterior esté bien seca. Para pintar el lirio se rebaja con agua al 50% el esmalte GL-653 y se aplica una capa estirada. Se deja secar y se aplican 3 capas del mismo esmalte GL-653, pero sin rebaj ar y procurando estirar las pinceladas. Al pistilo se aplican 3 capas del esmalte SA-877, y a las hojas 4 manos del 03-253, siguiendo siempre la misma técnica del secado entre una capa y otra. Se deja secar y se cuece a cono 05 equivalente a 1.0409.

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Jarro con hojas trenzadas


Jarro con hojas trenzadas

Esmaltes: Sandscape SY-555 – Matt & Satín Cream 05-322 – Antique Brown AN-317 – Shimmering Moss 03-267 – Evergreen GL-672 -Palomine Spice AR-731 -Royal Ruby GL-626 – Bottle Green GL-669.
Pinceles: Premium Glazes BR-576 3/4 – Sabelina BR-585 – Detall BR-520.
Realización: una vez preparada la plancha de barro de 8 mm de grueso, se corta según patrón, poniendo un tubo de cartón forrado en su interior de periódicos, se hace la unión con barbotina y se deja reposar una hora. Mientras tanto se cortan las hojas y se van uniendo al lateral del jarrón, empezando por la parte superior y en plano horizontal. Una vez todas colocadas, se deja reposar hasta que se aprecie que, al ponerlo de pie. se mantiene por sí solo. Se coloca entonces encima de la base que teníamos preparada, previamente mojada con barbotina. A continuación procederemos a pulir y darles forma a las hojas con ayuda de una esponja. Dejaremos secar la pieza durante 8 días y la coceremos a cono 04 equivalente a 1.0705.
Esmaltado: para que todas las hojas no queden iguales, se forman 3 grupos.
1ª grupo: se aplica una mano del esmalte Matt & Satin Cream 05-322, y se deja secar.
Una mano del AN-317. Dejar secar.
2 manos del 03-267. Dejar secar.
Una mano del GL-672. Dejar secar.
2ª grupo: se aplica una mano del AR-731, y se deja secar. Una mano del GL-626. Dejar secar.
2 manos del 03-267. Dejar secar.
Una mano del GL-669. Dejar secar.
3ª grupo: 3 manos del 03-267. Dejar secar.
Una mano del GL-672. Dejar secar.
Una mano del AN-317. Dejar secar.
A la parte lisa del jarro se aplican 2 manos o capas del SY-555, se deja secar y a continuación se aplican 2 manos del GL-672. Se cuece a cono 04 equivalente a 1.070°.

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Estampación con objetos naturales


Estampación con objetos naturales

Después de experimentar y divertirse con los principios básicos de la estampación, apetece seguir trabajando en este campo con nuevas pinturas y nuevos métodos. La estampación a partir de objetos encontrados aquí y allá no debe limitarse a envolturas y cajas para regalos; se pueden imprimir igualmente cuadros decorativos de gran efecto tanto individualmente, como colocados en combinación para crear una escena. Determinados objetos, como las hojas, con la intrincada disposición de sus nervios, o las plumas de ave, se prestan a las mil maravillas para realizar interesantes diseños. Con una rama de bambú se puede crear un precioso cuadro con la delicadeza de un grabado chino. Independientemente del aspecto decorativo, los amantes de los árboles o las aves encuentran en este trabajo un excelente sistema para coleccionar muestras de hojas o de plumas. Este capitulo explica cómo estampar varios objetos juntos para crear un cuadro completo.

Cómo empezar.
En lugar de decidir un tema y trazar un boceto del cuadro, antes de encontrar objetos adecuados, estampar cualquier objeto bonito y dejar que las impresiones sugieran alguna idea. En el cuadro de la ilustración, una hoja de helécho sugiere un abeto. Con hojas más pequeñas surgen otros pequeños abetos más distantes y así, gradualmente, se va creando la idea de un bosque. Es sorprendente cómo la vista y el cerebro son capaces de interpretar cuadros y formas a partir de contornos y texturas que, en ocasiones, sólo aportan una leve indicación. Por ejemplo, estando tumbados, las grietas del techo pueden parecer caras de animales. Ante la chimenea es frecuente comentar las sensaciones visuales que provoca el fuego.

La huella personal.
Esta facultad e imaginación pueden aprovecharse de modo práctico, haciendo uso de variedad de formas y texturas al experimentar con objetos encontrados por la casa o el jardín. Lo más fascinante es que un mismo «hallazgo» no sugiere a primera vista lo mismo a todas las personas. El cuadro estampado por este sistema tiene la propiedad de reflejar la personalidad del artista del mismo modo que lo hace la escritura: el alfabeto es el mismo, pero el resultado final es enteramente personal. La estampación realizada con un trozo de papel arrugado puede transformarse en cosas tan dispares como un mar turbulento, un área de terreno secado por el sol, rocas o las arrugas de la manga de un elegante vestido de raso.

Detalles.
Una vez determinado el tema del cuadro, se puede pensar en estudiar los detalles. En muchos casos será muy práctico utilizar objetos similares a lo que se desea realizar. Las arrugas del vestido de raso se pueden hacer con papel de seda o incluso con tela misma de ese material.
Después de dar los primeros pasos en esta técnica, se empiezan a considerar los objetos de todo tipo, en relación a su potencial gráfico. Las plantas, la madera rugosa, el cartón ondulado y muchísimas piezas de máquinas, como las tuercas, cadenas y ruedecitas dentadas, suelen tener texturas y formas adecuadas para estos trabajos.

Preparación.
Antes de ponerse manos a la obra, preparar la mesa de trabajo. Retirar de ella todo lo que estorbe y cubrir la superficie con papeles de periódico o tela vieja.
Aparte de la pintura y de los objetos cuya forma se vaya a estampar, se necesita un pincel largo de pelo duro (de 13 mm a 38 mm) y el papel a estampar, que puede ser Cansón cartulina. Si no se desea que el fondo sea blanco, se utilizará cartulina de cualquier color. Tener siempre a mano un papel para pruebas, periódicos para no manchar y un trapo viejo para limpiar todo lo que haga falta, aparte de los pinceles. Enmascarillado. Unas tijeras y una cuchilla serán muy útiles para cuando se necesite cortar papel para enmascarillar determinadas formas, con objeto de dejar espacios sin imprimir entre zonas estampadas. En el presente cuadro, los marcos de la puerta y la ventana han sido realizados colocando su forma en papel sobre la casa, antes de pintar la pared. Para fijar el papel de enmascarillar sobre el cuadro, se aconseja utilizar unos cuadraditos de papel adhesivo por ambas caras, que se venden en papelerías. El enmascarillado sirve también para hacer bordes en relieve junto a las superficies pintadas, allí donde sea necesario.

Cómo estampar.
Para este cuadro se ha empleado pintura en polvo, mezclada con agua hasta lograr cierta consistencia. La calidad de esta pintura la hace más adecuada para este tipo de trabajo que la tinta, de resultado mucho más nítido. Con ayuda del pincel cubrir de pintura toda la superficie del objeto que se desea estampar; colocar éste, con la pintura hacia abajo sobre el papel, colocar una hoja de periódico sobre el objeto y hacer presión uniforme. Si alguno de los objetos es muy rígido, colocar un montón de hojas de periódico o revista o un pedazo de fieltro, a modo de almohadilla debajo del papel.
Aprovechar el fondo blanco (o de color) del papel como elemento del diseño; no hay ninguna razón por la que haya que cubrir enteramente su superficie. Se aconseja también no utilizar demasiados colores; de hecho no es mala idea realizar el primer trabajo en un solo color, para asi poder experimentar libremente con las formas y texturas. De esta manera es más fácil apreciar su diversidad con vistas a lograr los mejores resultados.

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El collar a juego con los pendientes


El collar a juego con los pendientes

La medida del collar es de 37 cm.
Se necesita:
95 cm de hilo duro de bronce de 1 mm.
42 cm de hilo duro de bronce de 1.6 mm.
Un par de broches de pendientes, provistos de un agarre (aro o gancho), para fijar el diseño.

• El aro del cuello se hace con el hilo más grueso. Limar los extremos y hacer el cierre.
• Los pendientes son de diseño abstracto y se realizan con 26 cm del hilo más fino. Empezar cada pieza por el centro, y terminarla con dos aros engarzados.
• Hacer el colgante con 40 cm del hilo fino y unirlo al collar por medio de varios aros.

Las sortijas.
Las sortijas pueden realizarse con hilo de 1 mm. Para cada una se necesitan entre 12 cm y 25 cm, según se dé una o dos vueltas al dedo, o según sea el diseño sencillo o complicado. Empezar siempre a trabajar por el centro del dibujo y terminar por el anillo. La tabla siguiente da la longitud aproximada de 1 kg de hilo de bronce en varios grosores. Sirve también como orientación para cuando se desee comprar hilo de cobre, latón o plateado, en cantidades más importantes.

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Bonita bisutería con hilo de bronce


Bonita bisutería con hilo de bronce

La realización de objetos de bisutería con hilo de bronce es un trabajo sencillo y de gran efecto, y constituye una excelente práctica para crear diseños con metales, antes de lanzarse a utilizar un material más caro, como por ejemplo, el hilo de plata. El hilo de bronce se vende duro o blando, y cualquiera de los dos tipos és adecuado para trabajos de bisutería; el blando, sin embargo, tiene el inconveniente de deformarse con facilidad, siendo preciso utlizarlo de mayor grosor que el duro. No es mala idea entrenarse antes con cualquier hilo de metal barato, para trabajar después con más soltura, y para saber exactamente cuánto hilo se necesita en el caso de que en las pruebas se logre un diseño que merezca la pena copiarse. El gancho y el aro del cierre de un pendiente, por ejemplo, suelen salir muy imperfectos si no se ha practicado con anterioridad. El hilo de bronce pierde brillo, y es preciso frotarlo con un limpiametales de vez en cuando, a menos que se le dé una mano de barniz para metales.

Collar de aros entrelazados.
Este collar está formado por una serie de aros entrelazados, unidos a otro aro grande que se abrocha al cuello. El diseño puede variarse, si se desea, poniendo mayor o menor número de anillos. La medida del collar es de 37 cm. Si se quiere modificar esta longitud, tomar la nueva medida con un cordón fino, teniendo en cuenta que hay que añadir 5 cm más para el aro y el gancho del cierre.

Se necesita:
42 cm de hilo de bronce duro de 1,6 mm de diámetro.
90 cm de hilo de bronce duro de 1 cm de diámetro.
Herramientas. Alicates, lima de metal y tijeras de cortar metal.
• Con el hilo de 1 mm de grosor, hacer 21 aros de 1 cm de diámetro y 2 aros de 2 cm de diámetro.
• Cortar un trozo de hilo de 7 cm, limar los extremos y doblarlo en forma de V. Hacer un anillo en cada lado.
• Hacer el aro del cuello con el hilo más grueso, dándole forma con las manos. Rematar los extremos para el cierre en gancho y aro respectivamente.
• Unir los aros como se aprecia en la fotografía y fijarlos al collar. Rociar el collar con un aerosol de barniz para metales, para evitar que se decolore con el tiempo.

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Introducción a las técnicas del teñido


Introducción a las técnicas del teñido

Algunos de los dibujos más artísticos realizados sobre tela se obtienen con técnicas clásicas de teñido, tales como el batik o el blanqueo. Son procedimientos de trabajo realmente fascinantes, pero antes de iniciarse en ellos y obtener de estas técnicas la máxima expresión, hay que conocer los principios de la técnica del teñido: qué son los tintes, qué es lo que se puede hacer, o no hacer, con ellos.
Para conocer y entender lo que es el tinte, se puede empezar con los colores que se tengan a mano, transformando una vieja blusa rosa en un naranja fuerte, o cambiando unas cortinas de tonos chillones en suaves tonalidades boscosas.

Qué son los tintes.
Los tintes son colores fabricados, bien químicamente, bien a partir de plantas y que, combinados con un mordiente o agente de fijación, hacen que el color penetre en el material que se está tiñendo. Lo que no hay que olvidar es que, al contrario que la pintura, el tinte no se queda en la superficie, sino que se absorbe por los poros del tejido. Lo que quiere decir que, si ya hay otro color, el nuevo tinte, en vez de cubrirlo, tendrá que mezclarse con él. Así, mientras que para pintar de amarillo una pared azul no hay más que añadir las capas de pintura que haga falta, si se intenta teñir de amarillo una cortina azul, se volverá verde por la combinación de los dos colores. No obstante, esto no quiere decir que no se puedan teñir nunca de azul unas cortinas amarillas en muchos casos se puede eliminar el color primitivo, dejando una base neutra para el nuevo, sino que hay que conocer las combinaciones de colores que producen otros colores. En la guía de colores se dan ejemplos al respecto.
Para hacer el teñido en casa se pueden emplear dos tipos de tintes: tintes en frío y en caliente. Hay un tercer tipo, muy utilizado comercialmente sobre todo para algodones y rayones, el colorante de tina, que apenas se utiliza en el hogar por razón de los ingredientes químicos que contiene.

Tinte en caliente.
Hay bastantes tejidos que se pueden teñir por este procedimiento, pero, como implica una ebullición lenta a una temperatura de 82 – 93° C, conviene comprobar las instrucciones de lavado antes de teñir la prenda, pues hay tejidos que podrían estropearse.

Preparación del tinte.
Este tipo de tinte se puede adquirir en polvo o en líquido. El polvo hay que mezclarlo, antes de utilizarlo, con agua hirviendo; en cambio, el líquido ya viene preparado y es mejor para piezas grandes, porque contiene más tinte. A ambos tipos hay que añadirles sal como mordiente. Todas las marcas traen en el paquete instrucciones detalladas sobre el proceso a seguir, y por lo general especifican el peso de tela, en seco, que puede teñir el paquete. Por lo tanto, antes de comenzar hay que pesar la tela seca, para ver la cantidad de tinte que se necesita. Antes de sumergirla en el tinte, debe estar completamente mojada. El proceso de teñido implica la cocción lenta del tejido en la solución, durante un máximo de 20 minutos. Si antes de ese tiempo diera la impresión de que el tejido ha cogido ya el nuevo color, no hay que caer en la tentación de sacarlo, pues para que el color se fije tiene que transcurrir el tiempo indicado. No obstante, se pueden conseguir tonos más claros o más oscuros manteniendo el tejido un período de tiempo más corto o más largo; pero para ello hay que hacer primero algunas pruebas sobre una muestra. Una vez que ha tomado el color, se retira el tejido del recipiente y se aclara hasta que el agua salga limpia; después se escurre ligeramente y se pone a secar donde no le dé el sol o calor directo. (Cuando se trate de lana, antes de aclararla debe enfriarse.)

Teñido de ropa en la lavadora.
Si las piezas fueran demasiado grandes para ponerlas al fuego sobre un recipiente, se las puede teñir en la lavadora. Hay que utilizar solamente la mitad de su capacidad, para que el tejido se mueva ligeramente y el tinte pueda circular por todas partes, pues si no el teñido quedaría muy irregular.
En las instrucciones generales de la máquina se suele explicar la forma de teñir. Cada vez que se emplee la lavadora para este fin, no olvidar limpiarla cuidadosamente al terminar.

Características especiales.
De los tintes comerciales, el que se hace en caliente es el menos estable, por lo que las piezas así teñidas deben lavarse separadamente para que no manchen otras prendas. Pasado un cierto tiempo, van perdiendo color y hay que volverlas a teñir.
Las piezas teñidas en caliente siempre se pueden volver a teñir, por lo que cuando no guste un color, o se esté cansado de él, se puede cambiar.
Este tipo de tinte suele dar gran estabilidad a los colores, lo que lo hace ideal para prendas que hay que lavar con regularidad, aunque solo se pueden teñir con él fibras naturales (algodón, lino, lanay seda)y rayón. Como los colores son sólidos, no se puede eliminar el teñido.

Preparación del tinte.
El tejido ha de permanecer en el tinte durante una hora, pero tiene la ventaja de que, una vez mezclado, se puede hacer la operación en el fregadero o en el baño.
Al manejar el tinte hay que ponerse siempre guantes de goma, pues si mancha es muy difícil de quitar, especialmente de debajo de las uñas y alrededor de la cutícula. Si se mancha las manos, láveselas con blanqueador diluido y luego báñelas en vinagre. Si se va a teñir algo muy grande en la bañera, no hay que olvidar que la tela dobla su peso cuando está mojada, y que puede resultar demasiado pesada para poder aclararla. Echar el tinte en la suficiente agua fría para que el tejido quede bien cubierto. Añadir la cantidad de sal indicada (que hace que el tejido acepte el tinte) y, si hiciera falta, sosa (para fijar el tinte), disolviéndolas primero en agua caliente.
La lana exige un tratamiento diferente. En vez de sal y sosa, añadir vinagre, y en vez de agua fría, utilizar agua caliente. Cuando la tela ha estado en remojo durante una hora, aclararla, lavarla en agua muy caliente con detergente y volverla a aclarar hasta que el agua salga limpia.

Si se utiliza la lavadora.
Seguir las instrucciones del paquete. Hay que utilizar la máquina en etapas diferentes, pues no hay ninguna que tenga un ciclo de lavado en frío o de aclarados que sea lo suficientemente largo. Como las lavadoras varían según la marca, algunos fabricantes de tintes recomiendan que se les escriba pidiendo instrucciones en relación con la marca de lavadora que se tenga. Inmediatamente después de terminar el teñido hay que limpiar la lavadora. Para ello se la hace funcionar, en vacío, durante un ciclo completo, con detergente y una cucharada de blanqueador.

Tipos especiales de tinte.
El batik. Se puede utilizar con buenos resultados en algodón, lino y seda. Los tintes para el batik se pueden comprar en tiendas especializadas, resultan bastante baratos y dan excelentes resultados. Sus colores son muy duraderos y de especial intensidad. La mayor parte de estos tintes se pueden mezclar con dos o tres productos químicos que se suelen vender junto con el tinte.
Seda. Para teñir la seda pura hay tintes especiales, que se utilizan con agua fría; dan tonos maravillosos, aunque los colores no sean tan duraderos como los de otros tintes en agua fría.

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Cuadro bordado sobre cañamazo


Cuadro bordado sobre cañamazo

Cómo transferir el diseño.
Este paisaje bordado conpuntadas rectas es sencillo de realizar incluso para quien no ha cogido una aguja en su vida; además, cunde mucho porque las puntadas son largas y el hilo grueso. Para evitar que el cañamazo se deforme hay que utilizar un bastidor. El hilo puede ser algodón de mouliné o lana de tapicería.
El diseño del paisaje a escala real está reproducido en las hojas siguientes, con objeto de que puede transferirse sobre el cañamazo sin dificultad.

Materiales.
Cañamazo. El más adecuado para esta labor es el cañamazo sencillo de 6 hilos por cm.
Hilos. Se recomienda utilizar algodón de mouliné o lana de tapicería, pero si se desea hacer una muestra, es preferible usar restos de lanas o hilos más ordinarios. No obstante, para realizar esta labor no se aconseja utilizar hilos distintos de los recomendados, a menos que tenga cierta experiencia. Si el hilo es demasiado grueso para el tipo de cañamazo, las puntadas quedarán excesivamente juntas y la labor demasiado abultada Por el contrario, si el hilo peca de fino, se verá el cañamazo a través de las puntadas.
Aguja. Las agujas de tapicería tienen el ojo largo, para que se pueda enhebrar el hilo sin que se separen los cabos. La punta redondeada separa los hilos del cañamazo sin pincharlos, lo que permite pasar la hebra a través de ellos sin dificultad. El tamaño de la aguja debe estar en relación con el grosor del hilo.
Rotulador. El método más sencillo consiste en calcar directamente el dibujo a través del cañamazo, dibujando las líneas con un rotulador. Si el cañamazo es demasiado tupido y no deja ver bien el diseño, será preciso utilizar otro método.
Lápiz de cera. Calcar el dibujo con papel vegetal o papel cebolla. Con el lápiz de cera señalar las lineas por el revés del papel. Colocar éste de modo que las líneas de cera queden en contacto con el cañamazo y planchar para transferir el diseño.
Hilván. Calcar el dibujo sobre papel cebolla, utilizando un rotulador. Colocar el papel sobre el cañamazo de manera que las líneas verticales de sus hilos vayan paralelas a las líneas verticales del diseño.
Pasar por todos los contornos un hilván menudo que coja a la vez el papel y el cañamazo.
Quitar el papel rasgándolo.

Bastidor.
El bastidor de tapicería permite trabajar con las dos manos y ahorra mucho tiempo, a la vez que impide que se deforme el cañamazo. Se vende con patas o sin ellas, pero el principio de todos ellos es el mismo: tensar y sujetar el cañamazo. El bastidor de la ilustración es una estructura rectangular hecha con palos redondos arriba y abajo y palos cuadrados a los lados. Los redondos llevan dos tiras de tela clavadas con tachas y los planos una serie de agujeros que permiten ajustar el bastidor al largo del cañamazo. La tira para estos bastidores se vende en distintos anchos, y es preciso elegirla más estrecha que la distancia entre los dos palos cuadrados. Si sobra de largo se puede enrollar en los palos redondos para ajustaría al largo del cañamazo.

Montaje del cañamazo sobre el bastidor.
Doblar hacia el revés los orillos superior e inferior de cañamazo, remetiendo 1,5 cm aproximadamente. Casar el centro del orillo superior ya doblado con el centro del palo superior. Coser el cañamazo a la tira de tela, trabajando desde el centro hacia los extremos. Repetir la misma operación para el borde inferior.
Unir con un pespunte los orillos laterales del cañamazo a una cinta de 2,5 cm de ancho. Ajustar el bastidor e introducir los tornillos de madera. El cañamazo debe quedar bien tensado.
Enhebrar un cordel fino en una aguja de bordar gruesa. Trabajando desde el centro hacia los palos redondos, unir la cinta cosida al cañamazo, a los palos cuadrados como se aprecia en la ilustración. Después de fijar los cuatro lados, comprobar que los hilos del cañamazo estén perfectamente verticales y horizontales y rectificar estirándolo con cuidado, si es necesario. Anudar el cordel en los extremos. Si durante el trabajo se afloja la tensión del cañamazo, soltar los nudos y tensar el cordel desde el centro hacia los extremos. Cómo improvisar un bastidor. Si no se desea comprar un bastidor, se puede construir un marco con cuatro listones de madera, y sujetar a él el cañamazo con puntadas largas, chinchetas o tachas. Lo importante es que la labor esté tirante para que la tensión de las puntadas sea siempre la misma.

Cómo realizar el bordado.
Sujetando el bastidor con la mano izquierda, clavar la aguja en el cañamazo de abajo hacia arriba. Sacar el hilo con la mano derecha y pinchar la aguja de arriba hacia abajo. Este doble proceso constituye cada puntada del bordado, y aunque pueda parecer muy largo a quien lo realiza por primera vez, la realidad es que la labor cunde mucho por su sencillez y por la comod idad que representa el uso del bastidor.
La tensión de las puntadas debe ser regular. Si el hilo está flojo, la superficie de la labor no quedará uniforme, y si está demasiado tirante, el cañamazo puede quedar deformado.
Aunque se puede empezar a bordar donde se desee, es preciso terminar toda la superficie tensada de cañamazo, antes de fijar en el bastidor un nuevo fragmento del diseño. Comienzo del bordado. Anudar el extremo del hilo y pinchar la aguja por el derecho de la labor, a unos 5 a 7 cm de donde se desea realizar la primera puntada. Sacar de nuevo la aguja por el derecho y trabajar las primeras puntadas. Cortar el nudo, enhebrar el cabo en la aguja, esconderlo por detrás de las puntadas y realizar una última puntada para asegurarlo, introduciendo la aguja por el ojo.
Remate del final de hebra. Hacer una pequeña puntada por el revés de la labor con el ojo de la aguja, y esconder el cabo detrás de varias de las puntadas precedentes antes de cortarlo, para evitar que quede demasiado corto.
Longitud de la hebra. Realizar las puntadas rectas con una longitud de hebra de unos 90 cm.
Los cabos del hilo se peinan en un sentido, mientras que en el otro van a contrapelo. Enhebrar siempre la aguja de modo que el hilo penetre en el cañamazo a favor del pelo, para evitar que se formen nudos.

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Figuras de resina moldeada


Figuras de resina moldeada

La resina de poliéster que se utiliza para hacer estas figuras no necesita tener la misma pureza que la que se emplea, por ejemplo, para embutir objetos en vidrio sintético. Se puede teñir la resina en cualquier color opaco o pintar la figura cuando esté terminada. Según el objeto que se desea realizar, se utilizará la resina mezclada con un relleno para darle peso, o bien sin mezclar si no importa que el objeto sea ligero.

Rellenos.
Se llama relleno al material que se utiliza para aumentar el peso de estos objetos, darles un aspecto metálico o gastar menos resina. Se puede añadir un relleno siempre que se desee un acabado opaco, ya que en este caso no se requiere que la mezcla sea translúcida o tenga propiedades ópticas especiales. La proporción de relleno puede llegar hasta el 50% del volumen total. Para dar a las figuras apariencia de cobre, hierro o bronce se utiliza polvo de metal. Otros tipos de relleno son escayola, arena fina, harina, virutas de metal, fibra de vidrio, talco y tiza o pizarra en polvo. Cada uno da diferente textura al objeto terminado; para elegir el que más interesa, se aconseja hacer primero varias muestras pequeñas.

Tintes y pinturas.
Se puede teñir la mezcla de resina y relleno siempre y cuando no se haya agregado el catalizador. Con este fin se utilizarán pigmentos especiales para colorear resina sintética. El negro y el marfil están muy indicados, porque dan un acabado que no parece de plástico. Si no se desea teñir la mezcla, existe la posibilidad de pintar o tintar el objeto terminado, con pintura corriente para cualquier tipo de madera. Una vez pintado o teñido, y antes de que esté seco, quitar la pintura de las partes más prominentes frotando con un paño limpio. Dejar secar.

Moldes especiales.
Existen de cuatro tipos:
Moldes flexibles. Son los mismos moldes de goma que se utilizan en la fabricación de velas y para hacer figuras de escayola.
Moldes semlflexibles de politeno. Se emplean también para la fabricación de velas. En ellos se puede moldear igualmente figuras de escayola, pero como este tipo de moldes suele tener formas muy corrientes, no se aconseja hacerlo a menos que se decore al final la superficie del objeto.
Moldes de dos partes. Por lo general se trata de moldes vaciados y en ellos se puede verter todo tipo de materiales.
Moldes rígidos. Son de cerámica, metal o vidrio y tienen la ventaja de ofrecer una superficie interior muy pulimentada, lo que los hace especialmente ¡dóneos para este tipo de trabajo.
Se venden en tiendas de trabajos manuales o directamente en fábrica, y existen en diversos formatos: para figuras de ajedrez, velas, colgantes, muñecos, etc. Aunque los moldes comprados suelen tener diseños poco originales, es fácil dar un toque personal al objeto terminado, pintándolo o envejeciéndolo. El trabajo con ellos da la experiencia necesaria para animarse a hacer los propios moldes.

Sujeción del molde.
Una vez que el molde ha sido llenado de resina, es preciso mantenerlo derecho hasta que la mezcla esté endurecida. Para realizar esta operación existen dos procedimientos. Si el relleno utilizado tiene poco peso, se puede suspender el molde de un cartón con un agujero donde encaje la base del molde. En caso de que el relleno sea pesado, y para evitar que el molde pueda deformarse, se introducirá éste en un vaso de papel ligeramente más alto que el molde, y se rellenarán los huecos con arroz o arena fina.

Para hacer figuras con relleno.
Se necesita:
Resina de poliéster.
Relleno.
Pigmento para dar color (optativo).
Catalizador o endurecedor.
Moldes.

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Fabricación de flores de papel


Fabricación de flores de papel

El papel crespón se utiliza desde hace mucho tiempo para hacer flores artificiales porque puede estirarse y rizarse a voluntad, lo que hace posible la realización de cualquier tipo de flor. Sus propiedades difieren bastante de las de la celulosa, y con la práctica se llega a sacar provecho de todas ellas. La más importante de las posibilidades que ofrece el papel cespón es quizá la de poderse estirar hasta el doble de su longitud, para así poder confeccionar toda clase de flores: desde rosas hasta gladiolos. Los tallos se hacen arrollando el papel a un trozo de alambre hasta envolverlo por completo. El papel crespón se vende en pliegos dobles o sencillos de unos 3 m de largo por 50 cm de ancho.

Preparación de las partes de la flor.
Corte de una tira de papel crespón. El papel crespón se estira solamente en el sentido de su largo. Las estrías van paralelas al ancho. Los pétalos y hojas de la mayoría de las flores deben ser cortados de manera que las estrías los recorran en sentido vertical, y puedan dar de sí tirando de los extremos en sentido horizontal. Sujetar el pliego con una mano, y con la otra cortar la tira con unas tijeras bien afiladas, paralelamente al borde del pliego y perpendicularmente a las estrías.
Para envolver el alambre, recortar tiras de 13 mm por 2,5 cm de ancho. El ancho de los pétalos varía de 10 cm para flores pequeñas, a 15 cm para las de tamaño medio.
Cortar siempre las tiras de papel crespón en dirección perpendicular a las estrías, para que den de sí como se precisa.

Arrollado del papel sobre el alambre.
Antes de hacer la primera flor, se aconseja practicar esta técnica en un trozo de alambre.
Poner un poco de pegamento en el alambre, o alrededor de la base y el cáliz de la flor si el alambre estuviera ya fijado a ella. Envolver con dos o tres vueltas la tira de papel, tirando fuertemente del extremo. Sujetar el papel entre los dedos pulgar e índice de una mano, mientras se hace girar el alambre con la otra. Guiar la tira de papel con inclinación hacia abajo, a la vez que se tira de ella para que quede apretada. Cuando todo el alambre esté cubierto, cortar la tira y poner una gota de pegamento en el extremo.

Flecos.
Cortar como se ha explicado una tira de papel crespón del ancho que se desee, más un margen de 2,5 cm para unir los flecos al alambre. Desdoblar la tira y volverla a doblar, primero a la mitad y a continuación, otras dos veces más. Clavar un par de alfileres para que no se desdoble. Cortar los flecos a lo largo de las estrías a una distancia entre uno y otro de unos 13 mm. Dejar cuadradas si se desea, las puntas de los flecos o bien, cortarlas a picos.
Otro método mucho más rápido de hacer los flecos consiste en cortar el papel sin desdoblarlo, tal cual viene de fábrica, pero requiere cierta experiencia, unas buenas tijeras y una mano bien firme.

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