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Crear prendas de ante


La realización de prendas de ante no es pesada ni difícil; ninguno de los sencillos diseños de este capítulo lleva puntadas de aguja; la unión de las piezas está enteramente resuelta a base de hilo de ante pasado por agujeros. Tanto las blusas como los mocasines se pueden adaptar a las medidas de cualquier persona sin la menor dificultad. Las pieles de animales, como el ante, cuero, gamuza y becerro, por ser ligeras, blandas y adaptables, permiten la realización de prendas juveniles y son, además, enormemente cómodas. Por otra parte, con el incremento que han sufrido los precios del algodón y la lana, por ejemplo, ya no existe la diferencia de coste que existía antes entre los tejidos naturales y las pieles naturales. El diseño amplio de todas estas prendas se presta perfectamente a su realización en ante, pero si se prefiere se pueden utilizar otras pieles, bien porque gusten más. o porque resulten más adaptables. Al elegir el tipo de piel que se desea comprar, es preciso tener en cuenta que la textura y el color sean adecuados al tipo de prenda que se va a confeccionar.

Sucedáneos del ante.
El auténtico ante es la piel del antílope de montaña, de donde le viene el nombre. Dada la enorme popularidad de esta piel, este animal estaría extinguido de no ser por los sucedáneos que existen en el mercado. En la actualidad se denomina ante la parte más blanda de la piel de la oveja y el cordero, después de quitársele el cuero. Se diferencia de la piel de becerro únicamente por el procedimiento de curtido. Esta se curte con formaldehido, mientras que para el ante se utilizan aceites de pescados. En el tamaño de ambas existe también una pequeña diferencia: el tamaño medio de una piel de ante suele ser 50 x 50 cm, mientras que la de becerro suele medir 60 x 60 cm; esta última suele ser algo más cara pero da bastante mejor resultado y se limpia con más facilidad.

Elección de las piezas.
Al elegir la piel, fijarse bien en los defectos, manchas, agujeros o remiendos que pudiera tener. En caso de que se necesite comprar varias, es preciso compararlas a la luz para intentar que sean lo más parecidas posible, en cuanto a textura y color.

Diseños para prendas.
Evidentemente no todo tipo de prendas pueden realizarse en ante. Como esta clase de piel no mantiene las formas que se le hacen, sólo se puede utilizar en diseños amplios: en general, todos aquellos que no requieren ir ajustados.

Lavado y mantenimiento.
El cuero, gamuza y ante mejoran de aspecto con el paso del tiempo y el desgaste y, aunque la mayoria de las pieles deben ser lavadas en seco, el ante puede lavarse tácilmente en casa. Frotarlo con un jabón neutro -sin perfumar-, que no sea detergente. Aclarar dejandoalgo de jabón en laúltimaagua para que no pierda flexibilidad. Una gota de aceite para la piel de los niños, en el último aclarado, sirve también para evitar que la piel se reseque y se endurezca. Estirar de la prenda suavemente para que recupere la forma y extender sobre una toalla hasta que se seque. No tender nunca la ropa de ante, porque da de sí. Ponerasecara la sombra, inmediatamente después del lavado.
Para quitar las manchas persistentes existe una goma especial; no utilizar nunca alcohol, ya que decolora la piel.

Material necesario.
Para ninguno de estos diseños es preciso utilizar aguja o hilo. Se necesita un sacabocados, cordón de ante (que existe plano y redondo y en varios grosores) y unas tijeras bien afiladas. Un pasacintas facilita mucho la labor de costura.

Unión de las piezas.
Hacer los agujeros de un diámetro adecuado al grosor del cordón. En todos estos diseños, el cordón es simplemente una tira de ante de unos 6 mm de ancho. Para cortarla, utilizar unas buenas tijeras, o un cortador o escalpelo, guiado por el borde de una regla de metal. Las «costuras» de estos diseños son de tres tipos: cruzada, sobrehilado, e hilván; en esta última el cordón aparece y desaparece entre cada dos agujeros; la costura debe quedar ligeramente fruncida.
Para saber la longitud de cordón que se necesita, calcular el equ ivalente a tres veces el largo total de las costuras para el sobrehilado y el hilván; para el punto cruzado hay que calcular cinco veces esa longitud. Rematar los principiosy finales de hebra con una gota de pegamento, o pillando el cabo por el revés con la puntada anterior. Otro , sistema es anudar los extremos del cordón, aunque es posible que los nudos puedan resultar incómodos. En los agujeros primero y último se puede dejar el exceso de cordón después del nudo, a modo de adorno informal.

Corte de los patrones.
Colocar los patrones sobre el revés de la piel y sujetarlos con plomos. No utilizar alfileres. Dibujar los contornos con jaboncillo y cortar con unas buenas tijeras o con un cortador para cartulina.

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